
ÁRBOLES CIUDADANOS
Buscamos reposicionar a los árboles urbanos como elementos clave para la vida y la salud en nuestra ciudad; no son objetos inanimados que estorban o adornan. Trabajamos con ciudadanos y organizaciones afines, para fomentar una sociedad que los proteja y que valore los servicios ambientales que nos otorgan.
Ser árbol y vivir en la ciudad
En una realidad de crisis climática, los árboles urbanos también padecen sus efectos: islas de calor, alteraciones en los patrones de lluvia, sobrepodas y enfermedades afectan su salud, estructura y longevidad. A pesar de eso continuan haciendo sus labores nuestras banqueta. Los árboles también tienen necesidades básicas como espacio, luz, aire limpio y agua.
Necesitamos ciudades pensadas desde y para los árboles. No se trata de buscar especies que no levanten banquetas, sino de diseñarles espacios adecuados: cajetes amplios, suelo no compactado y un planificación urbana que los reconozca como usuarios de la ciudad.
Mapeo de árboles ZMG
En el AMG hemos notado patrones de desmoche y sobre poda que no cuidan de los árboles. Estas prácticas no solo debilitan su estructura y aumentan el riesgo de caídas, sino que reducen su capacidad de brindar sombra, intensificando el calor urbano y generando mayores costos de mantenimiento que pagamos con nuestros impuestos.
Desde el CEJ desarrollamos una herramienta de ciencia ciudadana para reportar, registrar, monitorear y dar seguimiento a los árboles, que nos significan, los que tienen una historia y los que sobreviven a diversos retos urbanos.

Árboles y Salud Física y Mental
Diversos estudios han demostrado que el valor intrínseco de los árboles va más allá de lo ecológico: está profundamente conectado con la salud física y mental de las personas. La exposición frecuente a árboles y áreas verdes reduce el estrés, la ansiedad y favorece el bienestar emocional. Incluso se ha comprobado que, en zonas con mayor densidad de árboles, el uso de antidepresivos disminuye significativamente. Además, los árboles regulan la temperatura, incrementan la biodiversidad y reducen la sensación térmica, creando entornos urbanos más habitables, amables y menos agresivos.
El estado de salud de los árboles es un espejo vivo de lo que padecemos en las ciudades.













