Consumo y Producción Responsable |
| Círculo de Producción y Consumo Inteligente |
Comer es un acto tan natural que poca importancia le damos. Pasa desapercibido el hecho que a través de este acto tan cotidiano podamos llevar a cabo cambios, no sólo medioambientales, sino también sociales. Existen empresas que sin el más mínimo respeto por nuestro entorno natural, llevan a cabo prácticas bajo el supuesto objetivo de asegurar una producción que satisfaga las necesidades de una población en continuo crecimiento, y así contaminan el suelo, el aire y el agua haciendo uso de plaguicidas, los cuales son ingeridos por los consumidores en cantidades pequeñas pero constantes desde hace ya más de 5 décadas. De la misma forma, los transgénicos han sido presentados por las corporaciones trasnacionales como una opción para obtener cultivos más productivos y económicamente más viables. La verdad es que este tipo de prácticas ponen en peligro la diversidad genética de las variedades cultivables, generan contaminación biológica, refuerzan los esquemas de explotación social y fortalecen los sistemas de patentes y propiedad intelectual de las corporaciones, a base de robar el patrimonio agrícola cuidado durante generaciones.
Este tipo de comportamiento no sólo se ve en el ramo agrícola, sino también en el procesamiento de alimentos a nivel industrial. Es común que las grandes empresas hagan uso de grandes cantidades de sales o azúcares, mismos que pueden provocar enfermedades cardiovasculares o diabetes. Así mismo, las grasas trans se encuentran en una amplia gama de productos que son ingeridos sin discriminación alguna. La lista es larga: colorantes industriales en golosinas, conservadores en productos enlatados, aspartame en refrescos dietéticos, entre otros.
El camino lógico sería culpar a las grandes empresas de estas prácticas, sin embargo, los mismos consumidores son los que dirigen, mediante sus compras, los rumbos de producción y comercialización de productos. Existen agricultores que han optado por seguir utilizando los mismos métodos que desde hace cientos de años el hombre ha venido desarrollando para obtener un alimento completamente sano para el consumo humano y que no daña al medio ambiente. Así mismo, han empezado a surgir procesadores de alimentos que se han dado cuenta de la importancia de producir alimentos orgánicos y libres de aditivos industriales, tanto para los consumidores, como para le medio ambiente. Lamentablemente, su labor es normalmente desapercibida y pocas veces se le da importancia al momento de realizar las compras, o ingerir alimentos.
En el CEJ trabajamos en el área de producción y consumo responsable en dos frentes distintos: la producción y el consumo. Por un lado, desde 1998, el CEJ tiene en marcha el proyecto ''Círculo de Producción y Consumo Responsable'' como un espacio ciudadano de consumo responsable, comercio justo y producción alternativa. El Círculo busca la vinculación entre el campo y la ciudad como una respuesta ante los impactos sociales y ambientales que están generando las dinámicas de producción, distribución y consumo de alimentos del modelo de desarrollo neoliberal. Así mismo, en noviembre de 1996 el CEJ abrió la Ecotienda, la tercera en todo el país, con el fin de posicionar un lugar dedicado a la venta de productos amigables con el medio ambiente y socialmente justos. Ambos proyectos van acompañados de la educación respecto al consumo responsable. A través de talleres, foros y conferencias, o bien mediante el desarrollo de materiales educativos, el CEJ trata de orientar al consumidor urbano sobre la importancia de sus decisiones tomadas al momento de la adquisición de un producto, siendo este un factor clave en la permanencia de esquemas nocivos de producción, o en el desarrollo de alternativas saludables y amigables con el medio ambiente.